miércoles, 1 de agosto de 2012

EXPERIENCIAS EN PSICOMOTRICIDAD EN EL AGUA


1ª Parte.

      Autor: Rodolfo Sangla
     Siempre tuve muy buena relación con el agua, es así que en el club donde nadaba surge la posibilidad de suplir a un profesor que tenía a su cargo unos adolescentes con algunas dificultades mentales. Nunca imaginé que ese primer contacto y esa primera gran responsabilidad cambiaría mi vida. Nunca más dejé de brindarme en esa área. Y desde entonces, ya pasaron más de quince años que sigo en este camino dando todo lo que puedo dar, a través de capacitaciones y de horas de trabajo en el agua para seguir mejorando día a día. Buscando que la rutina no sea parte de mi actividad profesional. Y la psicomotricidad, me ha dado esa vuelta de rosca para poder llegar a interpretar las necesidades del otro sin poner mis propias necesidades como profesional. Tarea difícil, estamos acostumbrados a los ejercicios, a las recetas, a las estructuras, a la eficiencia, a los resultados.

     La experiencia en el agua siempre recorre por el camino del disfrute. No solo a nivel personal, sino también intento que la persona que tengo enfrente pueda sentir, pueda disfrutar el agua más allá de los objetivos terapéuticos. Este es un espacio que invita a la libertad, a la exploración, a descubrirnos y sorprendernos. En cada instante construimos un espacio único e irrepetible y en ese momento surgen expresiones corporales, verbales, sentimientos, afectividad, relaciones. Gracias a esos momentos, puedo observar, puedo mirar y puedo actuar para que la necesidad que expresa esa persona pueda  llevarse a cabo. Mi cuerpo está a disposición del otro para canalizar y desarrollar todo su potencial.
     Creo que es importante estar preparado profesionalmente para poder tener muchas herramientas a la hora de trabajar con una persona que tiene alguna dificultad. En mi caso, desde una formación básica como es la educación física y la psicomotricidad. Transitar por capacitaciones específicas en el agua. Como así también experimentar otras expresiones  (teatro, baile, juegos, etc.) que ayuden a nuestro cuerpo a obtener esas herramientas que luego salen a la luz en el momento justo que se lo necesita.
     Tuve la suerte de estar en lugares trabajando con profesionales que me brindaron sus saberes. Y no lo he desaprovechado, aprendí y sigo aprendiendo de los maestros que tuve y de los maestros que actualmente están presentes en mi labor diaria. Estos saberes me fueron ayudando a encontrar respuestas a las preguntas que surgían en mi trabajo. Es así como vivo mi práctica en la psicomotricidad, nutrido de muchas disciplinas que me ayudan a despejar dudas, a experimentar nuevas formas de resolver situaciones. Estos saberes que hablo son  los provenientes de la pedagogía y la didáctica que me brindó la educación física, la teoría y técnica de la psicomotricidad, las metodologías específicas de la natación convencional, de las terapias acuáticas. También fueron sumamente importantes los conocimientos que me brindó el concepto Bobath (Neurodesarrollo) para trabajar con personas con trastornos motores.
     Con todo esto y de una forma sintética considero importante, para nuestra práctica, tener la posibilidad de acercarnos y nutrirnos de otras disciplinas para construir un saber más amplio en beneficio de nuestros pacientes. La psicomotricidad es una disciplina que tiene el aporte de la psicología, de la neurofisiología. Y sumarle otros aportes nos permite tener flexibilidad para comprender qué le pasa a esa persona desde sus manifestaciones con el cuerpo. Por eso, trabajar en equipo con otros profesionales de distintas disciplinas, nos dá esa valiosa herramienta de la comunicación que ayuda a tener una mirada más amplia de la persona. Asegura una cooperación entre cada uno de los integrantes del equipo  para entender la situación del paciente.
     Es así, como fui construyendo mi servicio de psicomotricidad en el agua. Con el aporte de múltiples maestros que fui encontrando en este camino profesional. Incluso, el nombre de mi trabajo fue cambiando según la etapa en la que estaba transitando, buscando lo que identificara fielmente mis experiencias. Llegando, actualmente, a  AQUAHABILITAR. Porque refleja  y sintetiza el camino de las experiencias. Especialmente la palabra HABILITAR expresa mi manera de enfocar mi trabajo. No es mi intención poner todos los significados que tiene esta palabra, pero resumiendo todos los que he leído puedo decir que HABILITAR “es DAR, FACILITAR, ADECUAR, ADAPTAR, ACOMODAR, CAPACITAR, PREPARAR, las condiciones necesarias para que la persona pueda desempeñarse.” Cuando estoy en el agua con una persona que tiene alguna dificultad, HABILITO con mi cuerpo, con mis herramientas, con el espacio acuático, con los elementos presentes a que se exprese, a que construya  y destruya para volver a construir, a que pueda manifestarse con sus propias necesidades.  HABILITO a explorar e investigar, a descubrir las posibilidades que ofrece el agua. HABILITO a los juegos corporales, simbólicos, de construcción, sensoriales y otros. Y también HABILITO a la relajación, al conocimiento del propio cuerpo, al “refugio”, a la espontaneidad, a la afectividad. Todo lo que permita experimentar sensaciones internas y externas para luego expresarlas.
     He trabajado en diversas poblaciones que presentan dificultades a nivel emocional, mental, sensorial, postural. Es en el área de los trastornos neuromotores donde tengo mayores experiencias. Es una población con múltiples elementos que impiden su “normal” desarrollo. Y aquí es importante tener un conocimiento específico para el manejo del paciente con estas características. Saber cómo posicionar el cuerpo de la persona para desarrollar una actividad en un entorno positivo es un punto clave para no frustrarlo en su “querer hacer”. Para citar un ejemplo sintético y claro: si tengo un niño que no puede controlar la cabeza y no la posiciono para que pueda seguir con su mirada el desarrollo de la actividad, lo estoy frustrando al no darle la posibilidad de que pueda participar aunque sea desde la visión. Entonces, creo que es necesario tener un entrenamiento específico como profesional para saber cómo ubicarse con este tipo de paciente, en una situación determinada. Como así también,  es importante tener claro cuáles son las necesidades que tiene esa persona en ese momento.  Ahí está la habilidad de saber interpretar estas cuestiones, poder entablar una buena relación afectiva. El conocimiento de las patologías, de las metodologías de intervención y demás,  nos aporta un marco referencial, conceptual. Pero quien nos aporta mayor información es la persona que tenemos en nuestras manos, estar atentos a sus expresiones, a lo que hace y no hace, a lo que dice y no dice.
     Mi servicio surge al interesarme en brindarles a las personas, una alternativa terapéutica de disfrutar el agua combinando lo recreativo e integrador de la natación convencional, con el control y manejo terapéutico adecuado que les proporcione la mayor independencia posible, sin incrementar su patología, y pudiendo transferir éstos logros a su vida cotidiana. Esto es lo que considero como el mayor desafío. Lograr que esta actividad, que complementa a otras más tradicionales desarrolladas fuera del agua, ayude a tener un mayor registro de su cuerpo, de sus posibilidades, tener mayor confianza en sí mismo incrementando su autoestima. Que la independencia y el control de su cuerpo en el agua no quede solo ahí, que de alguna manera pueda ser llevada a su cotidianidad, desde lo emocional hasta lo físico. Considero, que es el gran desafío de esta propuesta de trabajo.  Hay muchos otros contenidos importantes, como es la familia. Tener comunicación con ella es necesaria para conocer el día a día. Y en la actualidad, en este mundo tan cibernético, no es difícil de lograrlo. No hace mucho he incorporado a mi comunicación el facebook para contarles en forma general mi trabajo a los padres y también a mis colegas. Claro que lo ideal es contar con reuniones en forma personal, pero vivimos en un mundo donde todo pasa muy rápidamente, todo es acelerado. Entonces, una llamada telefónica, un correo electrónico o una página con una imagen y con un comentario también es un buen recurso para no perder la comunicación con la familia.
    A continuación presento los objetivos generales que tiene AQUAHABILITAR:
-          Incluir a la persona dentro del espacio acuático formando parte de un proyecto integral habilitador, que disminuya el Hándicap producida por su patología y le posibilite interactuar con sus pares. (Esta integración se refiere no solo a la posibilidad que pueda existir en las instalaciones donde se desarrolla el proyecto, sino también, se refiere a su inclusión como persona en la sociedad).
-          Conseguir independencia en el agua buscando calidad en el control del movimiento que le proporcione mayor armonía en sus desplazamientos.
-          Beneficiar la función cardiovascular y respiratoria como así también mejorar sus capacidades físicas.
-          Explorar, descubrir y experimentar  gestos y movimientos para transferirlos al medio terrestre y para sentir satisfacción personal.
-          Fomentar la confianza en sí mismo a través de la creación de un ambiente atractivo y seguro.
-          Habilitar para expresar emociones y sentimientos a través del lenguaje corporal y, en lo posible, a través del lenguaje verbal.
     El logro de estos objetivos tendrá como aspectos fundamentales el potencial de esa persona y el sustento socio-afectivo de sus familiares y los que lo rodean.
     Con estos objetivos generales, busco que la persona se identifique como tal, como un ser individual, diferente de los otros para ir logrando mayor seguridad en sí mismo. Que pueda expresar sus deseos, fantasías y miedos a través de las actividades y los juegos. Poco a poco podrá disfrutar de su propia acción, creando y construyendo con sus posibilidades. Y así, a través de su cuerpo, manifestar los estados de ánimo, emociones y sensaciones, enriqueciendo sus capacidades comunicativas para ser utilizados en su cotidianidad.
     Ahora, me gustaría comentar cómo es el primer contacto con la familia y/o paciente.
     Muchas veces el inicio comienza de forma telefónica, por derivación del médico/a, kinesiólogo/a, inclusive por recomendación de un padre que trae a mi servicio a su hijo. En esta charla hablamos de cuestiones administrativas, metodológicas, tiempos y mínima reseña sobre lo que le sucede a la persona en cuestión. Luego, nos encontramos en el natatorio para conocernos personalmente. Conocer las instalaciones y seguir con la anamnesis de la persona que necesita mi servicio y de su entorno familiar, social, terapéutico. Por último, y creo yo el más revelador, es el encuentro en el espacio acuático. En ese momento tengo presente todo lo charlado con la familia, con el paciente y con el equipo terapéutico. Como así también comienza mi observación, mi mirada sobre su acción y su no-acción.
     Cabe destacar, que este proyecto de trabajo es realizado de a un paciente por sesión. Cada sesión tiene un tiempo de aproximadamente sesenta minutos. En niños muy pequeños, utilizamos un tiempo aproximado de cuarenta y cinco minutos, depende de cada situación. En esta última población, por lo general están acompañados, por un familiar y utilizamos este espacio para mejorar el vínculo y aprovecho ese momento para enseñar diversas tomas, cómo mejorar la comunicación, juegos, etc. Y así, construir seguridad e independencia en éste ámbito, para llevarlo a la vida familiar, social.
     Llevo a cabo un seguimiento a través de varias planillas. Evalúo las posturas, los gestos, los movimientos y la calidad de ejecución. También evalúo el control respiratorio tanto fuera como dentro del agua en distintas posiciones. Como así también evalúo los juegos y juguetes empleados, y su creación o su reiteración en distintas situaciones. Otro de los puntos que evalúo es lo que no hace o no quiso hacer.
     Hasta aquí, todo lo expresado parecería que es realizado solo por mí, pero en realidad mantengo comunicación con el equipo externo terapéutico, quienes me brindan valiosa información sobre su día a día en los tratamientos. Cuando considero la necesidad de una supervisión de un colega o un profesional que está altamente capacitado, tengo la posibilidad de contar con estos profesionales que pertenecen a distintas organizaciones en terapia acuática a nivel mundial. Incluso, soy miembro de la IHA (International Halliwick Association) que es una respetada asociación de una metodología en terapia acuática en Inglaterra. Como así también soy miembro de la Asociación Argentina de Psicomotricidad.
     En el siguiente escrito intentaré reflejar casos prácticos para seguir compartiendo mis experiencias.
Un abrazo.

Rodolfo Sangla
Psicomotricista .
Especializado en terapias acuáticas .
www.facebook/aquahabilitar.com
www.aquahabilitar.com.ar



www.revistadepsicomotricidad.com agradece a Rodolfo Sangla por enviar este artículo desde Buenos Aires, Argentina

2 comentarios :

Publicar un comentario en la entrada