martes, 10 de diciembre de 2013

Para todos: todo, para nosotros: nada. El recorrido en espiral de Alejo y Carolina, por el juego y la Psicomotricidad en Latinoamérica



            Una de las acepciones de la palabra animarse es dar movimiento, calor y vida a un grupo de personas (RAE) En determinados momentos de la vida profesional, hay instancias donde para crecer hay que animarse. Nos preguntamos qué puede significar esto: tal vez consista en buscar un nuevo rumbo que le dé movimiento a un quehacer que se estaba volviendo monótono, o buscar nuevas zonas que resulten lejanas del frio que ocasiona el confort. O, simplemente, “animarse” puede consistir en hacer un nuevo camino, que no tiene un destino o un final determinado, como si fuera una espiral, que promete sorprender a todos.
            Como muchos saben, nuestro espacio ha presentado distintas experiencias en Psicomotricidad y en esta oportunidad, en www.revistadepsicomotricidad.com pudimos entrevistar a Alejo Kogan (Técnico en Psicomotricidad) y a Carolina Rico Alcázar (Educadora de Nivel Inicial) de Buenos Aires, Argentina. Ambos son los creadores de “Camino en Espiral: Proyecto Pedagógico de Intercambio”  y trabajan, desde hace 10 años, en espacios relacionados con el uso del tiempo libre con una perspectiva desde la Recreación Educativa.


            Además del destacado interés que este proyecto y el sentido que cobra esta manera de trabajar para nuestra profesión, lo que nos convocó a tener una entrevista con ellos fue la singularidad del tiempo y del espacio que están viviendo. Han recorrido y recorren actualmente gran extensión de Latinoamérica, pasando por México, Guatemala y Honduras, viéndose implicados en un proyecto educativo, alternativo y participativo, de manera independiente.
            Carolina y Alejo nos sumergen en un interesante viaje que comenzó como unas vacaciones, pero que evolucionó a medida que pasó el tiempo y a medida que fueron descubriendo muchas puertas abiertas en estos países (especialmente en Guatemala) De esta manera, pasaron de dejar de estar “de paso” y “quedarse”, a trabajar y aprender, adaptando sus ideas a las necesidades de cada lugar.
            Para estos jóvenes profesionales, con amplia experiencia en Educación, lo que les guió en el  camino de este viaje es justamente alejarse del  individualismo, la competencia y el consumo, y posicionarse en valores educativos tales como  la Democracia, la Solidaridad, el respeto por el otro, la libertad de ser y decir.
            Carolina y Alejo pensaron juntos  un proyecto flexible que, que  se inició en formas de trabajar basadas en la Solidaridad, la cooperación, el juego y la reflexión,  con la impronta de amoldarse a las necesidades de cada lugar. Ellos hablan de “golpear puertas” y esto significa ir a la búsqueda, ofrecer, proponer y presentarse a distintos organismos que se relacionan con la Educación.
            La bondad del proyecto puede apreciarse en su estructura, a medida que es presentado en distintos lugares e instituciones, avanza. De esta manera, más allá de suponer un trabajo remunerado o no, Alejo y Carolina insisten en anteponer el interés por el intercambio frente a cualquier interés económico, y de esta manera garantizar que el conocimiento y a las experiencias no se limiten sino que de las voluntades de las personas.

            A lo largo de su recorrido por Guatemala, realizaron el taller para adolescentes denominado “Derribando Muros” en 55 ocasiones, además de 3 capacitaciones para educadores, entre otras actividades. Gracias a esta flexibilidad, pudieron acercarse a ONGs y fundaciones, acomodando el proyecto a otras necesidades educativas, a otras modalidades de acción y a las realidades singulares de este país.
            Además Camino en Espiral propone múltiples variables en cada proyecto, sobre todo incluye la acomodación a la escucha del pedido que cada institución trae.



El trabajo de asesoría en Guatemala

            La participación de un psicomotricista y una educadora como posibles asesores en distintos tipos de instituciones Latinoamericanas, en contextos tan diversos incluyó la intención de aportar, escuchando y ofreciendo un saber específico, pero a su vez también se “dejaron enseñar”
            Respecto de esta actividad que han desarrollado los profesionales entrevistados, nos lleva a pensar en las palabras de la licenciada Susana Mó (2006) cuando plantea que:
     “El asesor entonces orientará, formará, monitoreará y evaluará la marcha del proyecto que implique a algunas de las temáticas de la psicomotricidad en cuestión.
     Se entiende a la tarea de orientar como aquel espacio de reflexión, de análisis de situaciones que se erigen como cuestionamientos (verdaderos problemas) sobre las cuales se disponen estrategias para resolverlas. Las estrategias pueden acotarse a resoluciones de tipo práctico pero incluyen abordajes de tipo teórico”.

            La experiencia fue realizada en un contexto de participación activa, de valoración de todos los saberes, entre los profesionales y los jóvenes, niños y adultos que iban actuando. En ese marco, ambos fueron convocados por una fundación ligada  a la educación de adolecentes becarios de escuelas secundarias, para realizar observaciones de clases de apoyo escolar para estos jóvenes. Como sabemos, la observación es una herramienta técnica que permite realizar lectura de casos y sobre todo habilita poder realizar preguntas, para poder reflexionar en un ámbito de intercambio. En esa oportunidad pudieron trabajar en equipo con los docentes a cargo, realizaron una selección de temas para trabajar con ellos y les ofrecieron materiales bibliográficos. También fueron convocados para observar las actividades una biblioteca pública, para luego generar un proyecto de intervención.



Generando procesos de participación real con grupos de Jóvenes

Entre diferentes métodos de trabajo, abordaron sesiones desde la “dinámica de grupos”. Trabajaron en ámbitos distintos con franjas etarias diferentes y con necesidades que iban mutando a medida que las experiencias avanzaban, pudieron trabajar la movilización de roles, cómo se genera la construcción de grupos escolares, el valor y uso de la palabra para expresar las emociones y pensamientos. Abordaron cada realidad haciendo mucho hincapié en los procesos grupales, vinculares y relacionales, con técnicas participativas para la educación popular.



Los niños pequeños de Guatemala y sus padres

            Generalmente los títulos académicos son portadores de significantes simbólicos muy fuertes, y en lo que respecta a las infancias y los distintos estilos de crianza, es significativo como los padres se ven en desventajas frente al profesional, se sienten despojados del saber acerca de sus hijos, y el profesional es el que tiene el saber. Correrse de ese lugar de poder como profesionales, permite abrir nuevos canales de escucha, aprendizaje y de intercambio.
            Nuestros entrevistados pudieron encontrarse con muchas familias en distintas aldeas. Cuando tenían que comentar sobre lo que ellos sabían de “los niños pequeños” (primeras infancias), optaron por una posición de escucha, y así tuvieron información privilegiada sobre los niños pequeños. Entonces se abrieron nuevas puertas de conocimientos acerca de las particularidades de cada lugar, fundamentales para comprender el funcionamiento interno de cada grupo. Así aprendieron cómo se vivían los partos de los niños realizados en los hogares, tradiciones como enterrar el cordón umbilical, cómo las parejas se acompañan al parir, cómo trasportaban al niño en la espalda, o colgados de la parte delantera de la madre del lado izquierdo para que el niño escuchara el corazón de la madre. No hubo mejor escuela para estos dos profesionales que escuchar a las distintas comunidades. Atendieron a los relatos de las madres sobre cuestiones relativas a la crianza y a la educación: poder escuchar cómo son los juguetes en estas comunidades, o en qué consistía la alimentación se convirtió en un universo nuevo para estos profesionales. Naturalmente surgieron preguntas de los progenitores de estos infantes  sobre cómo actuaban en la familia con sus niños, y en esa situación ellos de situaron desde el lugar del asesor, no como “él que tiene el saber”, sino como sujetos habidos en compartir observaciones y agradecer todo lo que se les brindaba.
            Estos profesionales viven esta experiencia como un intercambio en toda su dimensión, su forma de incluirse en cada pueblo con sus características e idiosincrasia es en base al respeto, sin sentir que ellos son portadores de algo “mejor o más relevante”, contrario a esto, la forma de “entrar” es a partir de la escucha de las necesidades o de lo que se espera de ellos
              Desde la Psicomotricidad  piensan en el desarrollo de los niños, y  sus modos de relacionarse con sus pares y/o familiares,   promueven espacios de juego,  cuyo encuadre primordial es el cuidado del propio cuerpo y de los demás.

            Cuando hablan de creatividad, explican que ésta tiene su origen en la necesidad de “acomodarse” y pensar propuestas tan diversas para acercarse a los distintos ámbitos. En este sentido, Franco y Martínez (2008) manifiestan en un artículo que relaciona la Psicomotricidad y la creatividad, que la misma se acrecienta en la libertad pero necesita orientación, por lo que es necesario crear espacios y tiempos llenos de significado en los que los niños (y añadimos, también los adolescentes) tengan la oportunidad de vivir el movimiento con la oportuna guía del adulto. Es por ello, que Alejo y Carolina buscan no invadir  ni juzgar las escenas de juego que se van suscitando,  para poder estar a la escucha de ideas y sus propuestas. Nos expresan que intentan sobre todo “no obstaculizar el despliegue lúdico y motriz”.  Se sitúan ambos en este papel profesional y humano, abierto y respetuoso, que tantos autores destacan del desempeño del psicomotricista, que debe estar abierto a nuevas experiencias y a los conocimientos que puedan ir enriqueciendo su práctica profesional, y que debe mantener de forma coherente en todas sus actuaciones, las actitudes de disponibilidad, escucha y aceptación (Llorca y Sánchez, 2008) 
            Las experiencias que  continúan realizando en escuelas o bibliotecas,  Alejo Kogan y Carolina Rico Alcázar se reconocen aprendices de los “otros” y su cultura,  acercándose para poder  intercambiar vivencias, escuchar y aprender a las comunidades que le dan entrada.
            La participación de un psicomotricista y una educadora como posibles asesores en estas instituciones Latinoamericanas en contextos tan diversos incluyó la intención de aportar, escuchar y ofrecer un saber específico, pero a su vez también se “dejaron enseñar”

Caminando en Espiral.

Proyectar, crear de la nada, abrir nuevos caminos y permitirnos acudir al encuentro del otro. Golpear puertas si es necesario, haciendo de esta búsqueda un camino activo. En este caminar puede encontrarse una diversidad de enfoques, de profesionales, de contextos, de grupos. Alejo y Carolina nos proponen que este camino sea un viaje en espiral. Mejor nombre no pudieron elegir para un proyecto que huye de la linealidad y de las jerarquías, y que se permite avanzar y retroceder tantas veces como sean necesarias para comprender y adaptarse a cada realidad, usando la reflexión como ese motor que hace que el profesional se descentre de su acción, evalúe y piense nuevas alternativas.
Actuando de la misma manera que Alejo y Carolina, nuestra joven disciplina trata de buscar un lugar donde insertarse. De esta forma metafórica camina la psicomotricidad, en un bucle huracanado, compartiendo, aportando, puerta a puerta, país a país. Esta espiral actúa sobre muchos, es un proceso vivo y participativo, en el que el trabajo en equipo es más que una simple sumatoria de saberes. De algún modo, nos sugiere que la pluralidad y la interdisciplina nos enriquecen y permiten que crezcamos a nivel técnico. Es por ello que los profesionales nos debemos formar y trabajar para y con la diversidad, enriquecer la teoría y la práctica con el todo lo que emana de este bucle de experiencias. En cada giro, en cada avance o retroceso en el que encontramos al otro, tenemos la opción de poder escuchar al otro, para encontrar una posición de tolerancia y respeto en y con la diversidad. Así, usando palabras de Carolina, nuestro cuerpo queda nuevamente disponible para viajar.


Sensaciones corporales

            La última pregunta que les hicimos a ambos fue qué sensaciones corporales les han dejado esta experiencia. Cuando ambos profesionales meditaron la respuesta, nos explicaron que encontrarse con la gente es poder descubrir. Y esto permite la construcción de la paciencia y la escucha. Alejo comentaba que el encuentro con aborígenes  de los distintos pueblos requirió de él un tipo de escucha diferente a la que uno tiene en las grandes ciudades, y  rescata su necesidad de compartir este conocimiento para que las experiencias sean de todos.
            Carolina comenta que el cuerpo se va a amoldando, siente a su un cuerpo “muy plástico”  que significa estar disponible corporalmente, asimilando cada experiencia. Se trata de un cuerpo que aprende, con pausas para poder escuchar, que siente plenitud y descubrimiento. Carolina se siente agradecida por poder compartir esto que los apasiona a través de esta entrevista, y es además, una manera de revalorizar lo que han hecho.
            Alejo insiste en la necesidad de compartir esta experiencia con todos nosotros como una forma de “no guardársela para ellos”. La frase que nos dejó en el chat de la Revista al despedirse fue: “Para todos, todo, para nosotros: nada”, e ilustra perfectamente el deseo de estos jóvenes profesionales de seguir su camino, pero siempre compartiendo, haciendo carne aquella frase que su viaje les regaló. Podemos decir que se sienten esas sensaciones corporales al  escucharlos hablar, y es una manera de recibir una invitación a animarse a proyectar en nuestra vida profesional.
En la actualidad Alejo y Carolina están en Honduras con un nuevo proyecto en Educación.
Desde nuestro equipo de www.revistadepsicomotricidad.com consideramos que no podemos finalizar esta entrevista sin aceptar esta propuesta de escuchar y proyectar, e invitarles a caminar, como ellos, en espiral. Para todos: todo; para nosotros: nada.

Alejo Kogan, es Técnico en Psicomotricidad, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero y Carolina Rico Alcázar  es Educadora de Nivel Inicial, Técnica Nacional en Tiempo Libre y Recreación, y tiene una Especialización Superior en Perspectivas Didácticas para la Inclusión Educativa.
Blog: http://caminoenespiral2013.blogspot.com.ar/

Referencias Bibliográficas.
Franco, C., Martínez, E. (2008). Influencia de un Programa Psicomotriz sobre la Creatividad Motriz de Educación Infantil. Universidad de Almería. Bordón (60) 107-121
Llorca, M., Sánchez, J. (2008). Recursos y Estrategias en Psicomotricidad. Ediciones Aljibe. Málaga.
Mó,S (2006). Acerca de las Intervenciones de la Psicomotricidad en educación. Paper inédito.

Referencias Electrónicas.

Entrevista para www.revistadepsicomotricidad.com:
Mady Alvarado (Buenos Aires). Técnica en Psicomotridad.
Responsables de la redacción:
Técnica en Psicomotricidad,  Mady Alvarado
Lic. Carlos Caraballo Lozano  (España)


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