miércoles, 18 de marzo de 2015

Las Lógicas de la Formación Corporal



Por Mara Lesbegueris


                               “Descubrir es la única manera activa de conocer. Correlativamente hacer descubrir es la única manera activa de enseñar”. (G. Bachelard)

                           “Estudiar no es consumir ideas sino crearlas y recrearlas”. (P. Freire)

INTRODUCCIÓN

Este escrito nace en el intento de pensar-conceptualizar algunas lógicas que sustentan el trabajo teórico- práctico- técnico (y por lo tanto ideológico) del dispositivo pedagógico de la  Formación  Corporal[1]. Con el interés de poder transmitir el modo en que creamos las condiciones de posibilidad para que la formación  de los estudiantes se concrete, abriendo la oportunidad de interrogarnos, reflexionar y apostar a  esta formación tan particular y potente.

 ¿Por qué formamos corporalmente para una tarea profesional? ¿Qué obstáculos y beneficios encontramos en la formación corporal de los estudiantes?

En primera instancia valoro mi propia experiencia de formación corporal como  estudiante de psicomotricidad, que impulso en gran parte,  la  apasionante tarea en la que me desempeño como docente. Desde hace ya más de 20 años tengo el placer de seguir aprendiendo desde el rol docente en diversas cátedras que privilegian la vía corporal para la formación de los estudiantes. Comenzando como profesora de Educación Física, y luego como psicomotricista, en la Escuela Argentina de Psicomotricidad y posteriormente en la UNTREF[2] en la formación de Psicomotricistas.

Los objetivos del escrito se orientan a:
·        Reflexionar acerca de los desafíos que presenta Formar corporalmente en la era de la Información,
·        Elucidar[3] las bases, teóricas que sustentan los dispositivos pedagógicos de la formación corporal,
·        Pensar las relaciones teoría-práctica a través de los conceptos de implicación,  en la formación corporal de los estudiantes
·        Resituar las indagaciones y mediaciones que hacen posible la formación-transformación de los estudiantes,
·        Indagar el accionar corporal grupal en tensión con los procesos corporales subjetivos,
·        Valorar la formación corporal como una instancia de investigación e historización  que potencia el trabajo profesional.
·        Reflexionar sobre la ética de las intervenciones y de las lecturas corporales que se realizan en la situación de formación.





1-    FORMAR  CORPORALMENTE EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN

¿Qué implica formar corporalmente en la era de la información?

Formar corporalmente en la era de la información implica indagar la compleja relación entre lo social y lo corporal. Relaciones que sabemos no son sólo de influencia, sino como bien señala A. M. Fernández (2007), son inherentes, es decir, los cuerpos pertenecen a lo social e histórico. De este modo expresa: …lo social es lo que somos todos y lo que no es nadie, lo que jamás está ausente…un ¨formante informe¨, un siempre más y siempre tan otro.
Los cuerpos, siempre subjetivos, de nuestros estudiantes, atravesados por múltiples inscripciones, no son ajenos entonces, al desarrollo vertiginoso de los mundos y lazos virtuales, a las conquistas tecnológicas, al auge de la computadora personal, a la memoria y a la información inconmensurable.
Y así como muchos de nuestros estudiantes se maneja con fluidez en el mundo de las imágenes visuales y el  lenguaje informático, muchos docentes son a su vez, ¨analfabetos digitales¨.
Sin embargo, sabemos que cualquier tipo de formación, requiere de una temporalidad y procesos muy diferentes que la del tiempo que exige la  información, la instantaneidad, la perpetuación de un presente continuo.
Como psicomotricistas no podemos dejar de atender (y de alertar) los efectos que estos cambios producen, no sólo en la construcción de los cuerpos infantiles sino también en nuestros estudiantes jóvenes y adultos.
No hace falta realizar un análisis profundo para ver las formas en las que las corporeidades se van empobreciendo a medida que avanza la acelerada era digital. Y así, como escuchamos cada vez con más frecuencia las consultas por niños y niñas con dificultades para atender, con hipermovilidad, o padres preocupados porque sus hijos presentan rostros desvitalizados, miradas perdidas, lenguaje neutro, juegos mecanizados, etc. nuestros estudiantes también presentan dificultades para contar con sus cuerpos en el momento de leer comprensivamente, o para producir textos con marcas de autoría, contactar sensiblemente con el otro, imaginar o crear relatos y sentidos propios.
La era digital propone no sólo cambios en las conceptualizaciones en torno a la imagen y el lenguaje, sino nuevos modos de pensar al cuerpo y sus modos de relación social. Si decimos que los cuerpos se construyen en la relación particularizada con los otros, la subordinación de la acción tecnológica, pone en cuestión la relación con los referentes identitarios (cuerpos humanos), y por ende, la identidad corporal de los sujetos.
La formación corporal integra un proceso formativo disciplinar orientado hacia un “quehacer” profesional futuro que trabaja con las corporeidades.
Formar corporalmente en la era de la información, nos instala en la paradojal tarea de aceptar los cambios y las transformaciones instituyentes de estas nuevas realidades, al tiempo que nos invita a interrogarnos, resistir y denunciar las des-corporizaciones que se producen con el aceleramiento y la evanescencia del campo de la experiencia. Es necesario abrir sentidos ligados a la práctica y a nuestra ética, con la fuerte convicción de que la formación corporal no puede impartirse desde las máquinas ni sólo desde la lectura y el estudio de los textos.

2-    LOS DISPOSITIVOS PEDAGÓGICOS DE LA FORMACIÓN CORPORAL

¿Cuáles son las condiciones que hacen posible la formación corporal?
En primera instancia, merece destacarse que un dispositivo pedagógico se crea para responder a una necesidad o urgencia social e histórica. Se necesita profesionales que puedan operar sensible y eficazmente frente a problemáticas que afectan las corporeidades.
Es M. Foucault (1980) quien crea el concepto de dispositivo, centrándose en su capacidad estratégica de producción de sujeciones y sentidos. Instancias discursivas y extra-discursivas que establecen  modos en que el saber y el poder se entrelazan generando prácticas, sujetos, cuerpos, espacios y tiempos.
En este marco, los dispositivos de formación son,  constructos (artificios) sociales, que hacen posible una práctica formativa y un discurso determinado sobre las formaciones corporales en particular.
Los dispositivos pedagógicos de Formación Corporal nos permiten ubicar su función estratégica  y constitutiva del mismo.
De este modo destacamos del dispositivo de formación corporal:
·        La posibilidad de contar con los estudiantes como sujetos de saber y a sus corporeidades como material imprescindible de trabajo.
·        Tomamos a la experiencia corporal como punto de partida para la investigación sobre la propia historia de su constructividad corporal y de interacción con los otros, vinculándola recursivamente con la apropiación conceptual que hacen los estudiantes.
·        Pensamos que el ejercicio de un rol profesional no puede aprenderse desprendido  de su práctica, y formación corporal es un primer espacio de práctica, que anuda  esta experiencia.
·        Sostenemos que se puede preparar al cuerpo para una tarea profesional. La escucha, la mirada, la palabra, el silencio, la actitud postural, entre otras manifestaciones  deben disponerse en espacios y tiempos específicos, para esta tarea.

Por su parte, podemos distinguir que no hay un único dispositivo pedagógico, no sólo porque hay supuestas libertades de cátedra que permiten a cada docente construir sus propios modos para propiciar la formación corporal sino porque cada contexto, institución, docente, grupo, estudiante merece pensar su particularidad estratégica y constitutiva. De este modo, ningún programa de formación puede ser elaborado válidamente ¨a priori¨ sin la participación y situación particular de cada grupo formativo.
Como señala Deleuze (1999) uno de los principales rasgos que caracterizan a los dispositivos, es el  «repudio a los universales», en tanto multiplicidad en la que operan procesos en marcha.
Nos interesa indagar los procesos y condiciones de productividad de los aprendizajes sin “esencializar” el dispositivo pedagógico. Por lo tanto, pensamos que cada dispositivo pedagógico de formación corporal dispone, construye o provoca espacios para la experiencia sensible y sus sentidos, es decir, da vida a las razones de ser de las intervenciones pedagógicas y corporales.
El dispositivo pedagógico de Formación Corporal, difiere en gran medida de otros dispositivos tradicionales de enseñanza. Las condiciones de producción en las que transcurren los aprendizajes, involucran a personas adultas con sus cuerpos en instancias sumamente particulares, para lo que se espera de un  ámbito de estudio universitario o terciario. Sorprende ver a los estudiantes en muchas ocasiones jugando, cantando, dramatizando escenas, realizando trabajos de senso-percepción o relajación.
Estas experiencias no constituyen sólo medios o acciones recreativas, sino que se incluyen en el dispositivo (a partir de un marco teórico-técnico-ideológico) como contenidos específicos de una materia en la que los cuerpos se convierten en el instrumento indispensable para dicha formación, y al mismo tiempo, esas experiencias disponen y constituyen  una vía a investigar, para posteriormente poder ser pensadas como recursos técnicos a implementar.
Por ello el dispositivo pedagógico de Formación Corporal dispone de diversas formas al contacto con lo informe en una formación técnica personal y profesional:
·        Al reconocimiento de las propias matrices lúdicas y de aprendizaje,
·        A la exploración del campo sonoro y de la puesta en juego de la propia voz y escucha,
·        A la disponibilidad corporal para el contacto con otros cuerpos,
·        A la plasticidad actitudinal para entrar, permanecer y salir de diversas escenas lúdicas o actividades,
·        A revisar las propias manifestaciones de la agresividad[4],
·        A potenciar la creatividad y la capacidad imaginante,
·        A jugar y construir relatos lúdicos,
·        A la puesta en escena del cuerpo,
·        Al contacto con el lenguaje figural,
·        Al ejercicio de la mirada plena y a la observación intencionada,
·        Al contacto con la quietud  y la relajación,
·        A la posibilidad de intervenir corporalmente con otros pares,
·        A leer corporizando la letra[5],
·        A escribir con la fuerza del cuerpo[6].

Cada dispositivo pedagógico de formación corporal, no sólo incluye aspectos normativos que encuadran la tarea, sino que expresan un posicionamiento teórico e ideológico en relación al uso del cuerpo en el particular proceso de “hacerse” psicomotricistas.
Asimismo, estos dispositivos no son un discurso, ni sólo una práctica experiencial, devienen formativos en tanto red que establece un ¨entre¨ para que los cuerpos  construyan sentidos encarnados. Un modo particular para hacer enunciable una manera de formarse y transformarse, con sus materializaciones y sus palabras, pero también con sus invisibles y sus silencios.
El proceso de formación moviliza la corporeidad. La actividad tónico- emocional, la actitud postural y los gestos; la mirada y la escucha,  las acciones y los actos; las fantasías y representaciones, son como expresamos con anterioridad, material de trabajo.
Por ello se requiere de un ambiente facilitador que contenga y propicie la tarea, y de docentes capacitados en el trabajo corporal técnico específico.
Formarse en situación de formación, es adquirir saberes y conocimientos a medida que uno los va vivenciando. Es detenerse en sus propias  formas, en sus propios modos de funcionamiento corporal, para poder sensibilizarse, reflexionar y comprender el funcionamiento particular de otros cuerpos.

3-    CONCEPTOS DE IMPLICACIÓN

¿Cómo se da la relación teoría-práctica en los dispositivos de Formación Corporal?

                        Los conceptos no remiten a esencias sino a circunstancias….un concepto es algo que posee una fuerza crítica, política y de libertad (G. Deleuze)

Si bien el dispositivo pedagógico  es esencialmente experiencial, no lo consideramos como una materia práctica desligada de la teoría. No sólo porque siempre hay discursos, conceptualizaciones y técnicas que subyacen a una práctica, sino porque la experiencia formativa refiere tanto a la posibilidad de sensibilizarse como a la reflexión y a la conceptualización sobre aquello sentido, vivido y representado. En este sentido nos interesa ubicar la verdadera “acción recíproca” (Wallon H., 1965) que sostiene la tensión teórico-práctica. 
Ahora bien, ¿Cómo llegan los estudiantes a construir sus propias reelaboraciones conceptuales en este dispositivo de acción?
Algunas consideraciones que sustentan las lógicas en la Formación Corporal son que:
·        Las afectaciones[7] cuentan a la hora de construir o aproximarse a los conceptos,
·        Los conceptos se ligan a una práctica o experiencia sensible, no sólo en tanto modos de hacer sino también en tanto modos de imaginar y  pensar,
·        Lo problemático, lo confuso, lo inesperado o conflictivo son posibilidades para los procesos de elucidación e indagación conceptual.[8]
·        Los conceptos no son verdades consagradas sino instrumentos para operar o pensar.[9]
·        La propuesta es hacer y pensar en el límite de lo que se hace y se sabe, en circuitos de problematización recursiva que permitan volver a la práctica o a la teoría, desde algún punto de significación-transformación.
·        Pensar no es meramente citar o memorizar un texto.
·        Construir preguntas es un modo potente de aproximación hacia el saber conceptual.
·        Es necesario de-construir[10] lógicas binarias para potenciar la reflexión problemática.
De este modo, nos interesa pensar la tarea de “dialectización” que permite llevar los conceptos a la acción y hacer de la experiencia conceptos, para que advengan nuevos saberes, reformulaciones y conocimientos.
La relación teoría práctica se integran en un sentir-hacer-pensar-decir problemático, que supone construir desde la práctica estrategias de pensamiento que amalgamen como lo entiende D. Calmels el «saber» con el «conocer»:
“Al profesional de la psicomotricidad se le hace necesario sintetizar el conocer y el saber sobre el cuerpo. No basta en que tenga noticias generales de su origen, de su construcción, de su funcionamiento (conocer) necesita “entenderlo”, “hablarlo”, traducirlo y aún escribirlo”.
Así, pues, la formación corporal implica contar con los propios saberes para aproximarse a la construcción de nuevos conceptos.
El nivel práctico nos habla no solo del aspecto operativo sino de su implicancia corporal, personal, grupal y social en el proceso de formación.
D. Calmels (2013) destaca esta posibilidad con la idea de conceptos de implicación. De los mismos dice:
“… conceptos que se ligan con una porción de la realidad, implicación es la capacidad de envolver un acto con pensamiento. Implicar es rodear, enredar, plegar, un fenómeno. Implicarse es comprometerse por una idea. Un concepto de implicación es lo que nos permite una acción pensante y un pensamiento dinámico, constituye la esencia de un acto profesional”.
La misma idea de ¨conceptos de implicación”,   nos remite, así mismo, a un trabajo corporal de implicación que permite por un lado, envolver un acto con pensamiento y por otro,  envolver en acto un pensamiento,   comprometiéndonos desde un hacer pensante.
La propuesta formativa es pensar y hacer en acción y  en situación,  para evitar caer en la dogmatización de la teoría y la mecanización de la práctica.
Para ello es necesario construir categorías de análisis específicas para pensar los cuerpos y  lo diverso desde nuestro campo de trabajo.
Al respecto dice D. Calmels (2011):
“Asumirse como representante de una “práctica” en el campo laboral profesional, no es una posición cómoda para quienes ven en la teoría o en la corriente de moda un respaldo que jerarquiza su lugar profesional.
Algunos se identifican masivamente con un cuerpo teórico y lo utilizan como referente único para comprender la práctica, reacomodan una teoría y una técnica producidas para la lectura y el abordaje de fenómenos particulares trasladándolos a fenómenos diferentes”.
Por su parte, A. M. Fernández (2007)  nos alienta a pensar problemáticamente cualquier práctica formativa. Trabajar desde lo complejo, lo plural, lo diverso intentando no establecer criterios reductivos o explicativos de la experiencia. Pensar en el límite de lo que se sabe, es lo que nos permite pensar siempre más y de otro modo, evitando aplicar teorías como sistemas, fundamentos de verdad o relatos totalizadores de la experiencia.
Creo que así cómo es posible mantener interrogaciones abiertas sobre la propia territorialidad disciplinaria y-o formativa (evitando esencialismos que se conviertan en verdades absolutas) es necesario construir sentidos y valores sobre nuestra propia práctica (evitando perder nuestra especificidad formativa).
4-    LA FORMACIÓN CORPORAL COMO PROCESOS DE INDAGACIÓN
¿Qué interrogaciones facilitan la formación-transformación de los estudiantes?

El análisis constante de nuestras sensaciones crea un nuevo modo de sentir, que parecería artificial a quién lo analice únicamente con la inteligencia y no con la propia sensación.
(Fernando Pessoa)

 “La formación, formarse, es objetivarse y subjetivarse en un movimiento dialéctico que va siempre más allá, más lejos.”
(Gilles Ferry)

Creemos que es preciso que el  estudiante no esté pasivo en el acto de conocer, no solo porque las clases no tienen un carácter expositivo por parte de los docentes, sino porque se les demanda a los estudiantes interrogarse sobre el propio saber en relación al cuerpo, a partir de su vinculación con los otros, los objetos, el juego, la relajación, lo gráfico entre otras temáticas a investigar.
La hipótesis central del trabajo de formación es que en la medida que la misma se desarrolla se produce una transformación en tanto enriquecimiento personal-corporal y conceptual. La transformación alude a que el hecho formativo una vez producido impide volver a ser de manera idéntica a lo que éramos.
Por ello, se torna necesario interpelar no sólo los textos, sino sus propios cuerpos y sus modos de funcionamiento. Contar con el cuerpo. Aprender de él y con él. Cuerpo como objeto a ser pensado y con el cual se opera.
Como señala el Psm. Daniel Calmels: “el cuerpo cuenta”, por un lado,”(…) como portador de una historia, compleja y densa trama de la cual podemos obtener información acerca del pasado y del presente, pues en su construcción está la historia, en su gesta la identidad que lo asemeja y lo diferencia de otros cuerpos (“insignia”). Los cuerpos tienen un destino común, pero al mismo tiempo la identidad es enemiga de lo idéntico…El cuerpo entonces es un narrador insustituible de la relación y el vínculo. Hay que poderlo mirar y escuchar, el cuerpo cuenta”.
Situación formativa que propone la necesidad de interrogarse en sus propios “itinerarios formativos”, en su posicionamiento  en relación con los otros, con el espacio,  con la tarea, así como la indagación sobre el propio bagaje experiencial (sus recursos capitalizados) y sobre los proyectos formativo y su por-venir.
Estas interrogaciones nos se producen desde una ontología del ser sino que se dan próximas a lo lógica de acontecimiento.[11]
Los grupos de formación difieren de los grupos terapéuticos en cuanto a sus finalidades, roles y modos de intervención.
Si bien la materia, orienta sus objetivos en función del futuro rol como psicomotricista, sabemos que la misma puede tener efectos terapéuticos, en tanto permite cuestionamientos, transformaciones, cambios a nivel personal y corporal.
A medida que algunas preguntas logran responderse otras se bordean y se mantienen abiertas e impulsan a seguir investigando. Distinguir y detectar insistencias, construir preguntas frente a  lo no evidente y lo evidente naturalizado, cuestionar lo instituido cristalizado como certeza, son procesos de indagación que comprometen al hecho formativo.

5-     MEDIACIONES CORPORALES QUE POSIBILITAN LA FORMACIÓN

¿Cómo creamos las condiciones de posibilidad para potenciar lo singular anudado en lo colectivo? ¿Cómo se produce la trama formativa grupal?

Y acaso la formación ¿no podría ser un diálogo entre personas que son capaces de realizar un retorno sobre sí mismo?
(Jean Claude Fillox)
En las prácticas tradicionales la formación se define generalmente en términos de programas, contenidos, objetivos a alcanzar, medios metodológicos o sistemas de evaluación, y si bien es válido considerarlos, cuestionamos cuando los mismos se coagulan en su inercia repetitiva (que reproduce modelos y prácticas heredadas).  No obstante ello, la formación tampoco se reduce a estos términos.[12] Su dinámica y desarrollo,  requiere pensar que las formaciones se dan por complejas y múltiples mediaciones.
Es entonces,  en las relaciones situaciones, contextuales y  relacionales donde la formación  toma “cuerpo“.
Las mediaciones son diversas y variadas. Van desde el contexto histórico e institucional, hasta los espacios, los tiempos y los objetos que se utilizan en las clases, incluyendo los modos de aproximarse a la lectura y a la producción de textos escritos. No obstante ello, transversalmente se encuentra la insustituible mediación corporal que se da en la relación entre cada estudiante, los compañeros y los docentes.
Es a partir de la interacción con otros, de la posibilidad de intercambio, de los procesos compartidos que la formación se produce.
Por otra parte, sabemos que el grupo no es una totalidad ni una estructura. La grupalidad se configura como   virtualidad,  potencialidad de ser, en tanto se creen las condiciones y posibilidades para que un agrupamiento de personas, centrados en una tarea en común, advenga como grupo.[13]
 Formarse en la compleja interacción  de lo Uno y  de lo Múltiple, de lo singular y lo colectivo, del retorno a uno mismo y el descentramiento hacia los otros.
Como expresa Ana Fernández:
“(…) Singularidad y colectividad que sólo sosteniendo su tensión hacen posible pensar la dimensión subjetiva en el atravesamiento del deseo y la historia.”[14]
En formación,  el  descubrimiento se torna en un primer momento reconocimiento.
Registro sensible que permite conectarse con inscripciones que han dejado otros sobre el cuerpo. Otros cuerpos que me reflejan  y donde puedo reflejarme, reconocerme, conmoverme,  discriminarme.
La experiencia con la alteridad hace entrar en contradicción a la corporeidad como ¨pura identidad¨.
Aprender, según Levinas, es resquebrajar esa coraza del yo. Abrir una fisura en la fortaleza de Lo Mismo para dejar que penetre lo heterónomo.
La formación implica trabajar con la otredad. Y alojar lo que viene del otro no se reduce a ser tolerante con el diferente sino que implica una dimensión ética de la diversidad, una apertura para pensar lo invisibilizado y lo marginal, lo oprimido y la mayoría de las veces olvidado.  Para ello será preciso que la alteridad se inscriba en mi propia corporeidad. El encuentro, la recepción y el reconocimiento de la corporeidad del otro y de lo propio,  son el hecho formativo mismo.


6-    MITOS EN LA FORMACIÓN CORPORAL

¿Qué obstaculiza la formación corporal de los estudiantes?

La tarea formativa, requiere revisar  los sistemas de creencias, los prejuicios, las naturalizaciones de sentido,  que se instalan como “mitos” en la formación corporal.
Nos encontramos (y cuestionamos) ciertas construcciones imaginarias de sentido,  que reducen las capacidades para pensar y crear condiciones de aprendizaje, con potencia sensible y crítica.
 Desde esta perspectiva advertimos la necesidad de tener ciertas precauciones desde el trabajo docente, evitando que el trabajo formativo se empobrezca cuando:
·        Se utilizan criterios reduccionistas o explicativos de la experiencia formativa,
·        Se trata de traducir o  realizar interpretaciones unívocas de lo vivenciado,
·        Se toma  la vivencia corporal como campo de aprobación o corroboración de saberes instituidos,
·        Se confunde “la verdad” con  lo que tiene “efecto de verdad”,
·        Se violenta la teoría para que “encaje ”en la práctica,
·        Se psicologiza lo pedagógico,
·        Se utilizan autores como referentes de verdad y no como instrumentos conceptuales para pensar y dinamizar la experiencia formativa,
·        Se lee desde lógicas binarias desprendiendo  lo corporal de lo psíquico, lo sensible de lo imaginativo, lo que se hace de lo que se piensa,
·        Se opera desde la lógica de la determinación (causa-efecto) y se espera siempre más de Lo Mismo,
·        Se ve en la otredad una amenaza formativa y no se respeta lo diverso en tanto condición de posibilidad formativa-transformativa.


Mara Lesbegueris, Febrero de 2015.




[1] Mi experiencia como docente en esta área, no se circunscribe sólo a la formación de psicomotricistas sino que incluye cursos y seminarios de formación corporal destinados a diversos profesionales tanto del ámbito de la educación como de la salud.: seminarios  en la licenciatura en Psicopedagogía,  en la Universidad Nacional de San Martín, cursos de formación docente (CEPA),  capacitación para cuidadoras-asistentes en el arte de cuidar niños, y entre otras experiencias, diversos cursos de formación corporal dictados en México, Uruguay, Brasil y Canarias,

[2]Acompaño como docente adjunta en la Universidad Nacional de Tres de Febrero  a la Lic. Silvia Brukman en la apasionante tarea de enseñar-aprendiendo. Las ideas, conceptualizaciones y experiencias relatadas en este escrito, surgieron en gran parte, de ese aprendizaje e intercambio enriquecedor.
Asimismo me desempeño como docente titular en la Universidad Nacional de San Martín, donde fue Daniel Calmels quién inicialmente  me convocó para que me integrara a su equipo en los primeros seminarios de psicomotricidad  en dicha Universidad. En la actualidad  me  acompañan y potencian  la tarea  la Lic. Paula Garabaya y la Lic. Fernanda Ruiz.
[3]“Pensar lo que se hace y saber lo que se piensa” (Castoriadis, 1983)
[4] Así como es necesario contactar con aquello que nos impulsa a construir, crear, formar;  también es sumamente necesario revisar lo que tendemos a destruir, imponer o deformar.
[5] Texto inédito de mi autoría
[6] Texto inédito de mi autoría
[7] Afectaciones, en tanto posibilidad de dejarse afectar y de contar con la sensibilidad afectiva (no sólo con lo emocional). Convergencia de los afectos que implica los modos de hacer-sentir,  pensar, hablar en imaginar.
[8] Bachelard G. propone pensar la formación del espíritu científico en términos de superación de obstáculos epistemológicos. Del mismo modo, H. Wallon refiere“…la naturaleza y la evolución de las cosas están llenas de contradicciones; el cambio, el pasaje de un estado a otro no se opera sin conflictos; la representación, la comprensión del mundo no ocurre sin plantear antinomias”. (Henri Wallon, 1965)

[9] En este sentido,  M. Focault,  toma el término ¨caja de herramientas¨ para destacar el lugar operativo de los conceptos.
[10] J. Derrida (1989) señala que históricamente nuestra sociedad occidental está organizada en lógicas binarias, que delimitan pares opuestos, como espíritu y cuerpo, sentido y signo, lo dentro y lo fuera, la teoría y la práctica. Este modo de pensar es un legado de la metafísica que desde Platón se sustenta entre la división de lo sensible y lo inteligible. Y es aquí donde propone hacer una deconstrucción de estas oposiciones, que parecen naturales a toda reflexión, limitándola u obturándola.

[11] La Formación corporal no “es” sino deviene. No pertenece al orden de la determinación ni puede ser impuesta y normatizada. En tanto que escapa de lo previsible y lo lineal progresivo,  la experiencia corporal puede ser comprendida como emergencia, encuentro, invención, creación, ruptura que produce un “salto cualitativo”, una discontinuidad.
El acontecimiento es siempre la expresión de un proceso silencioso del cual emerge en un momento determinado; su rasgo fundamental es la singularidad, su carácter irrepetible. (Foucault: 1980)

[12] Asimismo, R.  Kaes (1997) insiste en la necesidad de revisar las propias fantasías docentes en la formación. Reconoce que en todo docente con-vive las fantasías de Pigmalión donde el docente-escultor cree crear un cuerpo a su imagen y semejanza. Otra fantasía, señala G. Ferry es la del  “Ave Fénix¨ donde se cree prescindir del lugar de los otros en el proceso formativo, y se concibe al estudiante como ave que se consume y renace de sus cenizas-recursos propios.

[13]Desde esta perspectiva P. Riviere (1985) señala: “...un grupo es un conjunto restringido de personas que ligadas por constantes de tiempo y espacio y articulados por su mutua representación interna, se proponen en forma explícita o implícita una tarea que construye su finalidad”.
[14] Fernández A.M., ( 1989) El campo grupal. Notas para una genealogía. Buenos Aires, Nueva Visión.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

www.revistadepsicomotricidad.com agradece públicamente a Mara Lesbegueris por enviar este material acerca de la Formación Corporal, cuya profundidad en el análisis será un gran aporte para nuestra disciplina.


Prohibida la Reproducción total de este material sin la autorización de www.revistadepsicomotricidad.com
Prohibida la Reproducción parcial sin citar correctamente a www.revistadepsicomotricidad.com como referencia.